La seguridad como valor empresarial

La prevención de riesgos laborales además de constituir una obligación jurídica y social en las organizaciones empresariales reporta ventajas cualitativas y cuantitativas, siendo parte inalienable del éxito conseguido. Conceptos como el valor de la marca y prestigio, la responsabilidad social corporativa, la productividad, la confianza de los inversores, la motivación y el compromiso de los trabajadores van intrínsecamente ligados a la excelencia. La seguridad como valor empresarial debe ser un concepto y valor pivotante que articule las mejores prácticas productivas y contribuye a demostrar la responsabilidad social de una empresa, protege y mejora la imagen, la reputación, el valor de la marca y maximiza la productividad reduciendo costes. 

La seguridad como valor empresarial integra iniciativas, aborda los riesgos, repercute económica y socialmente en el balance de resultados y actúa como palanca de asentamiento en el nicho de mercado, motivando a otras organizaciones a ejercer un compromiso y estrategia en esta materia. La economía de mercado y una sociedad cada vez más sensibilizada con la cultura preventiva han llevado a muchas empresas a considerar a la prevención de riesgos como un elemento vertebrador y vinculante para el prestigio de la marca y la confianza de los inversores, constituyendo compromisos positivos para todas las partes, generando sinergias importantes en la productividad y la eficacia. 

Toda responsabilidad social corporativa debe integrar y potenciar valores de excelencia preventiva, considerándolos no solamente como el conjunto de normas de obligado cumplimiento, sino como una fuerza generadora de cambios actitudinales en todos los niveles, no debiendo ser un obstáculo sino una condición, un activo para el éxito del proyecto empresarial. Es la prevención de riesgos el valor esencial para el logro de esta responsabilidad social como garante del respeto a los derechos fundamentales de los trabajadores, allanado el camino de la excelencia empresarial, afianzando la competitividad y eficiencia y consiguiendo el resultado perseguido de organizaciones social y preventivamente responsables.

La prevención como prioridad

La seguridad como valor empresarial es más fácilmente entendible si consideramos a los trabajadores, su desarrollo profesional y sus condiciones saludables de trabajo como una de las finalidades esenciales de la empresa y de sus objetivos estratégicos. La prevención es un coste para la empresa, sobre todo en las primeras etapas, pero su eficiente implantación ha de generar beneficios en un sentido amplio y en la mejora de la competitividad. Las actuales exigencias del mercado y de la sociedad deben favorecer la especial contribución de la prevención a la responsabilidad social de las empresas y al futuro de estas. 

La reputación de una empresa, ligada al valor de la marca y generada por el buen gobierno, es el activo intangible más valioso de una organización. Está demostrado que las empresas excelentes van más allá del cumplimiento de mínimos reglamentarios y optimizan sus esfuerzos para generar valor en todas sus actuaciones. La prevención de riesgos laborales tiene un carácter prioritario por la trascendencia en la propia actividad laboral y su repercusión ante los agentes internos y externos, destacándose la asunción de comportamientos, ya no solo los regulados reglamentariamente, sino aquellos de índole moral que deben ser priorizados y asumidos con absoluto rigor, persiguiendo el hito de la excelencia como organización. Podemos afirmar sin vacilación que existe una relación directa entre la prevención de riesgos laborales que desarrolla una organización y el nivel de excelencia empresarial alcanzado.

La seguridad laboral como principal valor

La seguridad como un valor empresarial debe ser un principio orientador del comportamiento, superando los límites de la organización con las buenas prácticas, las actitudes positivas y proactivas. No puede quedarse solamente en una obligación y prioridad, debe ser un valor, orientando la conducta de las personas hacia las mejores prácticas, persiguiendo ser vectores de cambio en nuestras comunidades en aras de la excelencia.

Sensibilización, compromiso, motivación, inversión, producción y rentabilidad son las partes de un conjunto que no se pueden separar. La excelencia en materia preventiva es fundamental e irrenunciable y debe guiar todas las acciones y compromisos, convirtiéndose la innovación en un elemento clave y diferenciador garante de la competitividad. La prevención de riesgos laborales y la atención a las condiciones de trabajo deben formar parte sustancial del sistema general de gestión empresarial e integrarse plenamente en el mismo, encontrando su propio nivel de excelencia y contribuyendo de la mejor manera posible a la sostenibilidad de la organización. El mensaje debe ser claro y conciso. La seguridad como valor empresarial es un buen negocio.

Autor: Rodrigo Fernández Fernández, Viesgo Distribución